La Asociación d’os Nabaters d’a Galliguera nació con el propósito de recuperar y mantener viva una de las tradiciones más emblemáticas del Alto Aragón: el descenso de nabatas por el río Gállego. Esta práctica, que durante siglos permitió el transporte de madera desde los bosques pirenaicos hasta los pueblos y ciudades del llano, desapareció en el siglo XX con la llegada del ferrocarril y la construcción de embalses. Sin embargo, gracias al esfuerzo de nabateros, nabateras, voluntarios y voluntarias, la tradición ha resurgido, convirtiéndose en un evento anual de gran valor cultural y turístico.
Un trabajo de esfuerzo y pasión
Construir una nabata es una tarea laboriosa que requiere meses de preparación. Desde la corta de sargas, retorcer los berdugos y acopladeras, hasta la construcción final, cada paso se realiza siguiendo técnicas ancestrales. En la playa de Murillo de Gállego, los nabateros y nabateras terminan de atar y preparar las nabatas que nabatearán el río Gállego del mismo modo que hacían las originales que descendían el río hace más de un siglo.
Mucho nás que un descenso
La Asociación de Nabateros d’a Galliguera no solo se dedica a la recreación del descenso, sino que trabaja activamente para:
✔ Preservar una tradición ancestral, asegurando su transmisión a las nuevas generaciones.
✔ Defender el río Gállego, promoviendo su conservación como un ecosistema vivo y esencial para la comarca.
✔ Fomentar el desarrollo sostenible, demostrando que es posible convivir con el medio natural respetando su equilibrio.
✔ Concienciar sobre el valor del patrimonio cultural, organizando actividades educativas y de difusión.
Otras muchas personas voluntarias realizan trabajos de apoyo, para los que os pedimos vuestra colaboración, pues son muy importantes para que esta actividad se pueda realizar. Con más de 20 años realizando el descenso de nabatas por el río Gállego se está consolidando como un importante atractivo cultural y turístico en la comarca de la Hoya de Huesca-Plana de Uesca.
El descenso se realiza por el río Gállego, el Flumen Gallorum, un río que ha sido históricamente una senda de agua para almadías o nabata. Durante siglos los nabateros o almadieros de La Galliguera transportaron madera por el río llevándola, desde los bosques del Pirineo y San Juan de la Peña, a los pueblos y ciudades del llano, donde se vendía para la construcción de casas, o incluso hasta el mar, por el Ebro, para hacer barcos. Con el agua del deshielo se bajaban los troncos, atándolos y formando unas plataformas llamadas almadías o nabatas, que eran dirigidas por los almadieros con largos remos.
Dejaron de navegar por el Gállego en la primera década del siglo XX, tanto por la construcción del Embalse de La Peña como por la llegada del ferrocarril, que permitía un transporte más rápido y cómodo. Las nabatas se han recuperado casi un siglo después, desde esta asociación que espera poder seguir favoreciendo la recuperación de esta actividad.


