La Coordinadora Biscarrués-Mallos de Riglos es una asociación medioambiental y social de defensa del territorio y del río Gállego que ha luchado durante más de 30 años hasta conseguir la victoria y la anulación del proyecto del pantano de Biscarrués.
Ha sido una larga historia de unas modestas localidades del Alto Aragón rural enfrentadas a un proyecto de embalse en el río Gállego, denominado de Biscarrués, que afectaba a sus gentes, ahogaba sus casas y destruía vidas. Pero al tiempo, hemos visto muchos cambios en nuestro territorio. Ya no es tierra de emigración y de casas espaldadas.
Ha sido un dilatado conflicto, más de 30 años, que han marcado a varias generaciones. Ha sido un largo y complejo proceso, que ha hecho hermanamientos a golpe de la campana de Erés; que ha unido a gentes de muchas tierras bajo la verde pancarta, grande y no siempre fácil de llevar, de NO AL PANTANO DE BISCARRUÉS; que ha ensanchado horizontes, activado movilizaciones, manifestaciones, duros ayunos, desalojos simbólicos, madrugadas y largos viajes; que ha supuesto muchas horas de trabajo, desatención a las familias y largas horas de insomnio; que ha generado escritos, conferencias, manifiestos, marchas… Y que ha generado revalorizaciones del patrimonio, en todos los sentidos, a través de libros, ferias, nabatas; que ha puesto en valor nuestro patrimonio cultural, arquitectónico, medio ambiental e incluso de tradición oral.

Pensándolo bien, quién lo iba a decir cuando empezaron a correr las primeras noticias. Incluso hemos visto cómo aquellas extrañas gentes que bajaban por el río en barcas de plástico, convertían al río en motor de desarrollo, sostenible y no contaminante, al tiempo que nos traían nuevos pobladores.
Por ahora la pesadilla del embalse se ha acabado.
Celebremos que el RÍO GÁLLEGO sigue VIVO en nuestro pequeño tramo de la Galliguera.
La lucha continua en forma de jornadas medioambientales que incluyen anillamientos, paseos guiados plantaciones de árboles y muchas otras iniciativas.

Es de destacar la consecución de la figura de Arboleda Singular de la Galliguera para el sendero botánico del río Gállego en Biscarrués un emblema para el territorio que os invitamos a descubrir.
La recuperación de la tradición nabatera también ha colaborado con este lucha mostrando que solo en un tramo de río vivo bien conservado puede continuar realizándose estos descensos de nabatas declarados ahora Patrimonio Cultural Inmaterial por la Unesco.
Breve historia de la lucha
1º parte La Galliguera, el valle y el río
El río Galligo, castellanizado como Gállego, nace en el Portalet y desemboca en el Ebro en Zaragoza tras casi 200 km. Su nombre deriva del latín, Flumen Gallorum, dado que, al menos desde la época romana hasta mediados el siglo XIX, el camino entre el centro del valle del Ebro y el sur de la Galia (actualmente Francia), desde Caesaraugusta hasta el puente de Anzánigo, discurría junto al río.
La Galliguera es el territorio situado junto al Galligo, aunque en su cabecera se identifica con el valle de Tena y la Tierra de Biescas. El topónimo Galliguera es amplio, pero para la presente historia se circunscribe a un tramo entre las localidades de Anzánigo y Puendeluna. Los municipios implicados son Las Peñas de Riglos, Murillo de Gállego, Santa Eulalia de Gállego (Santolaria), Ayerbe, Agüero, Biscarrués y Ardisa.
Históricamente por el río bajó mucha madera y por el camino se movieron muchas gentes y ganado. Junto al río se afincaron íberos en la Corona de Buenaluque en Santa Eulalia y en Monzorrobal en Ayerbe; se han encontrado villas romanas en Casbas en Losanglis, así como en Vallipuerto y Valderrasal en Biscarrués; y comunidades musulmanas en Ayerbe y en la corona de Buenaluque.
A partir de la reconquista cristiana la historia está más clara. Los navarros de Sancho el Mayor se asoman sobre las sierras exteriores y erigen el primer castillo en Loarre. Sancho Ramírez, su nieto, toma Ayerbe en 1083. Berta, la segunda mujer de Pedro I, tiene temporalmente el señorío de Murillo y su entorno, dando lugar al llamado Reino de los Mallos. Alfonso I el Batallador parte de Labaneras, junto a Ayerbe, a la conquista de Zaragoza. Un rey desconocido, cuya cara se asolea para Navidad, manda construir Santiago de Agüero. En esta época se construyen varias joyas románicas en Agüero, Murillo, Concilio, Ayerbe y Loarre.
En el siglo XVI un Urriés, que ha visitado Italia, mandó construir el palacio de Ayerbe. Durante la edad dorada, numerosos bearneses y otros franceses cruzaron los puertos de Somport y Portalet para buscarse la vida en Aragón, dando lugar a abundantes apellidos hoy muy aragoneses.
En 1709 Felipe V concede el título de Villa a Ayerbe y el marquesado a su señor temporal. El XVIII es un siglo de bonanza económica que se traduce en la construcción y renovación de casas. Es el momento de la reedificación de la nueva iglesia de Biscarrués.
Jaime II hizo infanzones a numerosos vecinos de la zona, probablemente por su participación en la conquista de Córcega. Dos grandes familias, los Urriés en Ayerbe y los Gurrea en Gurrea y Agüero, enseñorean gran parte del territorio, mientras que Murillo y sus aldeas son de realengo.

Durante la Guerra de la Independencia, los guerrilleros de Tris de Gurrea emboscan a los franceses en Pequera, más allá de Marcuello, mientras que el cura de Losanglis entierra a fallecidos prisioneros españoles junto a Santa Ana de Fontellas.
En el XIX, en tiempos de Isabel II, se construye una carretera directa de Zaragoza a Francia por la garganta de La Peña, donde un elemento clave es el puente de Murillo que años más tarde será arrasado por una riada de verano. En 1867 Blas Pierrad, amigo de Prim, es derrotado en Linás de Marcuello y entre las consecuencias de esta batalla encontramos al niño Santiago Ramón y Cajal que decide hacerse médico.
En 1917 se construye el característico puente metálico de Santolaria, el puente de Hierro, pero el XX es el siglo de las grandes obras hidráulicas. De la primera década son las centrales hidroeléctricas de Marracos y Carcavilla. En 1913 se concluye la construcción del embalse de La Peña (13 hm3) que hace desaparecer bajo sus aguas a la pequeña localidad homónima y que sirve a los Riegos del Bajo Gállego. Pero el gran impacto a la cuenca media se produce con el gran proyecto de Riegos del Alto Aragón que se concreta en 1915. Inicialmente es un proyecto privado del barón de Romañá, pero pronto pasa a ser una obra del Estado. La derivación del Gállego, prevista inicialmente junto al puente de Santolaria, es desplazada por el ingeniero Severino Bello hasta Ardisa por razones geotécnicas. Esta obra (1 hm3) finaliza hacia 1930 al tiempo que avanzan las del embalse en derivación de La Sotonera, de 186 hm3, y la construcción del canal de Monegros hacia el acueducto de Tardienta donde hoy se junta con el canal del Cinca procedente de El Grado. En el Gállego, entre los embalses de La Peña y Ardisa sólo quedó un corto tramo de unos 15 km, donde el Gállego pasa entre los emblemáticos Mallos de Riglos y la localidad de Murillo de Gállego. Aguas abajo, después de Santolaria, se valoró un salto hidroeléctrico en el Molinaz, promovido por Eléctricas Reunidas de Zaragoza (ERZ). Demorado por varias razones y descartado por un gigantesco deslizamiento de ladera, ERZ diseña una central de pie de presa cuyos cimientos se comienzan a construir aguas abajo del puente de Hierro de Santolaria, pero que no se finaliza.
Años más tarde, en 1971 y en el Alto Gállego, se construye el embalse de Búbal (64.26 hm3) que hace desaparecer a Búbal, Saqués, Polituara y La Artosa. En 1980 es el turno de la presa de Lanuza (16.9 hm3) que deshabita esta localidad hoy recuperada. Ambos fueron promovidos por Energías e Industrias Aragonesas (EIASA, hoy ERCROS) para producir energía eléctrica para sus fábricas de Sabiñánigo. Estaba previsto un tercer embalse, según versiones de 60 a 300 hm3, afectando a la localidad de Senegüé, que desencadenó fuertes protestas en la cuenca alta en pleno auge del turismo de nieve.
A partir de allí se hacen estudios para un gran embalse en el Gállego medio. Se plantean varias posibilidades, optando finalmente por el situado en Biscarrués. Así es como comienza la lucha que se cuenta a continuación.
La lucha año a año.
De 1980 a 1999: De la incertidumbre al pantano de 192 hm3
En este primer capítulo se muestra cómo a lo largo de varios años se barajan diversas opciones de pantanos en la Galliguera y la amenaza se concreta en el proyecto de Biscarrués presentado por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) en el año 1987.
Este año es clave y se muestra desde el primer momento la oposición contra el proyecto creándose, en primer lugar, la Asociación de Amigos de la Galliguera uniendo a todos los pueblos.

La preocupación del valle se constata en las noticias, las primeras notas de prensa y las concentraciones en la iglesia de Santa Eulalia de Gállego, luego en su ermita de Santa Quiteria, así como en la puerta de la Confederación Hidrográfica del Ebro.
Amenazas de pantanos hay más: en Campo, Bárcabo, Jánovas, el recrecimiento de Yesa y posteriormente Santaliestra, así que los ayuntamientos afectados pronto se unen creando la Coordinadora Aragonesa de Pueblos afectados por Embalses (COAPE) con la que se coordinan y luchan.
En el año 1992 el gobierno socialista aprueba un amplio decreto contra la sequía en el que se incluye el Pacto del Agua en Aragón, declarando todas las obras del decreto de Interés General. Así se aprueba oficialmente el primer proyecto de Biscarrués.
En 1996 nace la Coordinadora Biscarrués-Mallos de Riglos para continuar aglutinando la lucha de la Galliguera. Tiene como gran acto fundacional el Día Mundial del Agua en Ayerbe en 1997 donde también nace la Coordinadora de Afectados por Grandes Embalses y Trasvases (COAGRET).
En agosto de 1994 se saca a información pública el estudio de impacto medioambiental del proyecto de embalse de Biscarrués y se presentan las primeras alegaciones.
Diferentes movilizaciones van llenando los años de la década de los 90 teniendo como hito final el ayuno de tres semanas realizado en mayo y junio de 1999 que finaliza con una gran manifestación en Zaragoza.
La década acaba con la publicación de la Declaración de Impacto Ambiental del embalse de Biscarrués en el Boletín Oficial del Estado en noviembre de 1999 con un gobierno del Partido Popular. Ante a este nuevo paso un grupo de vecinos se encadena en el despacho del Presidente de Confederación poniendo punto y seguido a esta primera etapa de lucha.
Del 2000 al 2007: El trasvase del Ebro y del pantano de 192 al de 35 hm3
Estos son los años de las grandes manifestaciones contra el trasvase y los pantanos que finalizan con la anulación del pantano de 192 hm3. Años de lucha con lo que se gana tiempo para que el territorio afiance el desarrollo económico de las aguas bravas y la Directiva Marco del Agua se siga implantando.
El año 2000 comienza con mucha energía con el encadenamiento durante más de un mes ante el Ministerio de Medio Ambiente en Madrid y el Paro del Pirineo. Es el preludio de la lucha que se avecinaba contra el Plan Hidrológico Nacional aprobado en 2001 por el Partido Popular.
Al surgir la amenaza del trasvase comenzaron las grandes movilizaciones recorriendo España y llegando hasta Bruselas.
Anulado el trasvase del Ebro en abril de 2005 por la nueva ministra del PSOE, Cristina Narbona, la lucha continúa intensamente dentro de Aragón en la Comisión del Agua que defiende el Pacto del Agua.
Numerosas reuniones, manifestaciones, desalojos de vecinos mayores y jóvenes y el impulso de los trabajadores de las aguas bravas no consiguieron anular el pantano definitivamente, pero sí bajar la cota y con ello salvar al pueblo de Erés de la inundación.
El hecho de que continuara existiendo la amenaza de la inundación de un pueblo en pleno siglo XX era ya casi inexplicable ante la opinión pública. Conseguir visibilizar a Erés fue fundamental, porque la imagen de un pueblo inundado dentro de la dura historia de pantanos del Altoaragón era un alto coste político que algunos partidos ya no estaban dispuestos a pagar.
En 2006 finaliza el proceso de la Iniciativa Social de Mediación sin ningún acuerdo, por lo que se llega a la Comisión del Agua con todas las opciones de regulación en el río Gállego abiertas: desde no hacer pantano hasta hacer el que estaba previsto de 192 hm3. La Comisión del Agua propone también hacer un pantano de 35 hm3, pero tampoco se llega a un acuerdo. Todas las propuestas llegan al Ministerio de Medio Ambiente, que ante esta situación y con las presiones del Gobierno de Aragón, opta por la cota más baja. En noviembre de 2007 este Ministerio anula el embalse de Biscarrués de 192 y lo reduce a 35 hm3.
Tras veinte años de lucha se consigue bajar la cota ganando una importante batalla, aunque todavía no la guerra.
Para llevar a cabo las movilizaciones que se muestran en este capítulo se ha necesitado coraje y un puntito de locura, porque algunas eran de muchos kilómetros y arriesgadas.
Había una frase en la Galliguera que decía que si Pedro Arrojo pensaba en una ciudad, ya te podías preparar para ir. Con él y con Javier Martínez Gil y su filosofía, José Javier Gracia y su megáfono y José Luis Martínez, el negro y sus zapatillas, ya estabas embarcado en una nueva movilización.
Las reuniones a horas nocturnas en los Ayuntamientos de Ayerbe, Biscarrués o en casa Chaqueta marcaron el ritmo de estos años.
La unión con los trabajadores de las empresas de turismo activo aportó dinamismo al movimiento.
Se celebran las I Jornadas del río Gállego con el Descenso de Nabatas, empieza el Proyecto Voluntaríos, los campos de trabajo con la apertura de senderos llamados río-rutas y otras actividades que nos acercan al río de otra manera más vivencial.
De 2008 al 2016: La lucha contra el pantano de 35 hm3
Tras veinte años de intensa lucha se constata que es posible conseguir que no se haga el pantano, pues ya se ha demostrado que no es intocable y se ha reducido la cota. La esperanza que ha movido siempre a la Galliguera va acercando la utopía a la realidad.

En 2009 se publica el anteproyecto del embalse de 35 hm3 con menos altura de presa, pero con posibilidad de recrecimiento, que recibe casi 8000 alegaciones.
En 2011 se publica la Declaración de Impacto Ambiental con tantos condicionantes que el pantano parece cada día más inviable. Tras su aprobación ya hay un trámite administrativo que judicializar y así se hace por parte de la Coordinadora, los ayuntamientos de Murillo de Gállego, Santa Eulalia de Gállego y Biscarrués con el apoyo de la Asociación Amigos de la Galliguera. Por otra parte, las cinco ONGs ambientalistas más importantes de España: SEO-Birdlife, Ecologistas en Acción, Greenpeace, WWF y Amigos de la Tierra también judicializan el proyecto.
De 2017 al 2020: La batalla final y la victoria judicial
En estos últimos años hemos vivido alegrías y sinsabores. Comenzamos con la celebración del XXX aniversario de la lucha en primavera, pocas semanas después llega el anuncio de un nuevo proyecto de pantano de Biscarrués y, en verano, tras un periodo de grandes movilizaciones, la primera victoria: la Audiencia Nacional anula el embalse de Biscarrués. La alegría final se va a hacer esperar, porque en octubre se presentan dos recursos de casación a la sentencia ante el Tribunal Supremo.
Los dos siguientes años son años de espera e incertidumbre. Primero se viaja a Bruselas para dar a conocer la sentencia y más tarde el Tribunal Supremo admite a trámite el recurso de los regantes para finalmente reafirmar la sentencia de anulación del pantano, dando el cierre definitivo a este proyecto tras más de treinta años de intensa lucha.

