Descubre el libro "La Crónica de la gente de los ríos" |
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El encuentro de Begoña Pérez-Fajardo Alcaide con la Asociación Río Ara fue oportuno y casual. La oscense encontró un día un folleto en la Escuela de Idiomas de Huesca en el que se hablaba de esta entidad, en el momento en el que ella buscaba un colectivo que trabajara temas culturales y ecológicos en el que integrarse. Desde esta plataforma, pudo acercarse a la realidad del río Ara y sus aguas y otras corrientes le han llevado, algunos años después, a publicar el libro "Crónica de la gente de los ríos", que el pasado viernes presentó en la Librería Anónima de Huesca. En el acto estuvo acompañada por la escritora Angélica Morales.
"Crónica de la gente de los ríos" es un relato novelado, escrito de manera muy amena, que va refiriendo acontecimientos históricos desde el punto de vista de los habitantes que viven a orillas de los cursos fluviales.
La gran bandera que enarboló la Asociación Río Ara fue su oposición a la construcción del pantano de Jánovas. "Cuando se desestimó la obra, en 2001, me dio pena que se perdiera muchísima información que habíamos ido recopilando de mucha gente. Me decidió a hacer un relato de la historia de la asociación, pero luego decidí extenderlo al Alto Aragón", explica. Utilizó como referencia hechos mundiales, para enmarcar lo que sucedía en la provincia, y acometió un laborioso trabajo de investigación, que le puso en contacto con historias curiosas como la de la fábrica de piedras de molino que había en Francia, donde acudían a comprar los oscenses.
"Me apetecía contar lo que no estaba en los papeles, sino lo que había vivido la gente -señala la autora-. Al final, la historia se fue extendiendo. Todo el libro abarcaría hasta el 2004, pero lo publicado finaliza en 1950, porque es un trabajo muy extenso". Además, decidió ilustrarlo y añadió fotografías de la llegada de las eléctricas al Pirineo, pero también de infraestructuras hidráulicas del llano como la alberca de Lanaja.
"Me ha gustado contar todas las novedades que llegaban y cómo eran recibidas en los valles. Me llamó mucho la atención que fue una hidroeléctrica vasca la que introdujo el castellano en el valle de Bielsa o descubrir que un senador en los años 20, que representaba a la provincia de Huesca y era el director de esta hidroeléctrica, en un momento dado ataca la actividad de los navateros, porque supone una competencia para sus saltos. Hay una serie de batallas que, desgraciadamente y sobre todo tras la dictadura de Franco, hacen que pierda la gente sencilla".
La crónica Begoña Pérez-Fajardo no está exenta de una visión crítica, sobre todo a ciertas políticas territoriales que se han llevado a cabo en la provincia de Huesca. Sin embargo, realiza su lectura desde una óptica también positiva, basada en el lema de conocer para aprender de los errores y no volver a repetirlos.
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